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lunes, 14 de marzo de 2011

La impuntualidad mexicana, reconocida en todo el mundo.

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Desafortunadamente, los mexicanos hemos exportado al mundo la terrible fama de ser informales e impuntuales.



En México son muy comunes las excusas por llegar tarde o para no llegar a los compromisos previamente establecidos.

Es terrible que cuando solicitamos algún servicio de carpinteros, electricistas, plomeros, albañiles, jardineros y demás, corremos el riesgo de quedarnos plantados o tener que esperar horas e incluso días para recibir sus servicios.



Al parecer esta actitud es parte de nuestra cultura y por supuesto que cuando una persona consciente reclama ante tal incumplimiento, suele suceder que los obstáculos para que le cumplan lo prometido se tripliquen.


Profesionistas supuestamente formados en las mejores instituciones educativas del país caen también en la trampa de la informalidad, y sin vergüenza alguna llegan tarde o sencillamente buscan excusas para no asistir a sus citas. ¡Qué falta de respeto y consideración!



Imagen internacional
Es igualmente espantoso que a nivel internacional estemos etiquetados como informales.
(Sin agraviar a aquéllos que son la excepción).



Fíjense en lo siguiente:


En los países extranjeros, cuando las empresas tienen la intención de hacer negocios con mexicanos, hacen lo siguiente:
-Programan citas de dos a cuatro semanas antes de su arribo, y deben reconfirmarlas una semana o incluso un día antes de la cita.


-Al anotar una cita preguntan si será en punto, o más o menos; en este último caso el extranjero debe calcular que dispone de 1/2 a 1 hora antes de encontrarse, en realidad, con su contacto.
-A pesar de que los mexicanos nunca están a tiempo, ellos sí esperan que los extranjeros lo hagan y los esperen.


-En los eventos sociales, los extranjeros deben considerar llegar al menos 30 minutos o hasta una hora después del tiempo acordado.


-Deben considerar que la palabra mañana, significa después y no precisamente al día siguiente. A veces decir mañana es una manera de decir no.


-Cuando se llega a negociaciones finales, se aseguran que los acuerdos se den por escrito. (Por qué será?)


-No olvidan que los mexicanos evitan decir directamente no. Para decir "no" suelen responder quizá o ya lo veremos.



Les pareció gracioso? Este es el concepto que los mexicanos hemos llevado al mundo!

A mi más bien me parece que lo anterior muestra la pésima imagen que la gente tiene de nosotros en relación a la formalidad.
Las dificultades de la vida moderna no deben eclipsar la palabra de honor.



Tal actitud tan solo denota una falta de competitividad y un claro subdesarrollo, y si queremos un país desarrollado debemos ser gente desarrollada "formal"; así podríamos, entre otras cosas, trabajar y cumplir sin excusas.



Urge desterrar de nuestra cultura la impuntualidad e informalidad, que pasaron de ser una indisciplina personal, un vicio privado, a un estigma internacional que identifica los quehaceres cotidianos de los mexicanos.



Personalmente me da vergüenza que el mundo vea en nosotros esta clase de actitudes, me da pena que la informalidad sea asociada con México y si bien no niego que yo también he pasado por la pena de entrar tarde a un lugar, deseando ser transparente, llena de justificaciones y con cara de perdón, me parece que la impuntualidad es un verdadero mal hábito que debe ser erradicado si queremos que se nos presenten más oportunidades además de que afecta nuestra autoestima, sabotea nuestras relaciones, disminuye el respeto que pueden tenerte las personas y además impacta en la vida de otros, afectándolas.




p.d. Llega temprano... cómprate un reloj gigante!

domingo, 13 de marzo de 2011

Sobre la informalidad e impuntualidad de los capitalinos.

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Hoy una vez más, estoy agarrándome el estómago del coraje que he pasado.



Cada vez es más común que la gente del Distrito Federal se llene de compromisos y no le quede tiempo, ni memoria, para cumplir con algunos de ellos.


Precisamente hoy tenía una cita con una persona y le llamé media hora antes a fin de confirmar mi asistencia, y... nada, que su respuesta fue que se le había olvidado, seguida de algunas carcajadas y expresiones de: "ya ves!" Sigo siendo la misma, no he cambiado!

... eso queee!!


A mi no me hizo nada de gracia. O sea, si a la gente no le interesa verte, como para que te cita! Hellooo!!


Pero es que nadie les ha dicho que citar a una persona y llegar tarde o dejarla plantada es una falta de respeto y de educación enorme?


Claro, seguro que lo aprendieron cuando eran pequeños pero es obvio que ya lo han olvidado por la vida tan agetreada que conlleva la pérdida de los valores humanos. Porque el ser humano se ha vuelto egoista al grado de no importarle si alguien está dejando de hacer algo para cumplir su con su compromiso.

¿No será que este tipo de actitudes hablan de una necesidad afectiva que se manifiesta de manera inconsciente? Me refiero al hecho de no ser puntual por la necesidad de sentirse esperado y apreciado por alguien?


Siempre son las mismas personas las que son impuntuales, poniendo como pretextos las averías, el exceso de trabajo, el socorrido tráfico, etc., olvidando que todo eso es parte de nuestra vida cotidiana y que hay que prever puesto que es en realidad una falta el hacer perder el tiempo a los demás, además de ser una conducta antinatural lamentable.


Si nos acostumbráramos todos a valorar la puntualidad en lo que supone autodisciplina y respeto a los demás, no cabe duda que todo iría mejor y entonces podríamos aspirar al crecimiento en todos los ámbitos de nuestras vidas, pero eso es imposible si no tenemos cuidado con las cosas pequeñas que nos permiten colocar buenos cimientos para construir nuestro futuro.


En lo personal, deseo no toparme con personas que no consideren mis tiempos porque yo sí acostumbro considerar el de los demás, pues si con ellas me relaciono es porque las quiero y no porque las quiero fastidiar.